La maldición de las colas para pagar

Si el lector tiene menos de cuarenta años no conoció las largas colas para pagar todos los meses UTE-OSE-ANTEL, muchas veces a la intemperie. Pero pueden imaginarlas. Los que las sufrieron, difícilmente se olviden.

Fue en la mañana del 24 de abril de 1987. Se inauguraba el Seminario de Alta Gerencia del Sector Público en el Edificio Libertad y el Presidente Sanguinetti, en su alocución, señaló:

“Hace un año y medio que estoy hablando de las colas…y ese tema, que es absolutamente simple, no ha tenido, hasta ahora, ninguna respuesta, porque todas las respuestas que vinieron eran siempre con más gastos, es decir más horario, horario extra, pago extra o más gente…y si no se puede resolver esto, quiere decir que no podemos resolver nada más”.

Fue en la tarde que nos encontramos en el vestíbulo el Presidente de ANTEL, Ing. Buela, el que esto escribe y un Ing. Brasilero, Consultor en Planeamiento Estratégico, Aquilli Sfizzo. En algún momento también participaron el Cr. Pombo, Gerente de ANTEL y el Ing. Losch, Gerente de ANCAP.

Y el diálogo – abreviado – fue más o menos así:

Buela: “cómo nos tiró de las orejas el Presidente, ¿cómo se podrá solucionar esto?”

Sfizzo: “hagan lo que hace el resto del mundo”

Todos: “¿y qué hacen?”

Sfizzo: “pagan en el supermercado”

Buela: “pero acá en Uruguay no se puede…” (uruguayez habitual)

Sfizzo: ¿y por qué no se puede?

Buela calló unos segundos y sentenció: “vamos a poder”

Y UTE y ANTEL iniciaron el camino de la solución. Unos meses después comenzó el pago de las facturas en los supermercados.

Y es justo recordar que los hermanos Devoto dieron una muy buena mano.

Diez años después se comenzó a descentralizar el pago de las pasividades y. luego, las devoluciones de tributos.

Y luego se comenzaron a hacer pagos y cobros por transferencia bancaria.

Scroll al inicio