Se hace por atrás

Esta historia salió publicada en el diario La República en 1991 y su primera plana decía textualmente en letras “catástrofe”: “SE HACE POR ATRÁS”.

ANCAP remitió -a través de su Secretaría General- su Memoria 1990 al Ministerio de Industria Energía y Minería.  El viernes 6 de setiembre de 1991, el responsable de la Mesa de Entrada del Ministerio se negó a aceptar el documento y lo devolvió a su remitente.  Celoso funcionario, había descubierto una grave irregularidad y no la pasó por alto.

Si bien el expediente estaba cosido, era notorio que la moñita final estaba anudada, no por detrás sino por delante. Un exégeta cuidadoso del Decreto 640 del 8/ago/973 de Procedimiento Administrativo podría opinar que, efectivamente, el lugar de la moña pudiese no ser el correcto.

Es menester tomar en cuenta que el artículo 94º del Decreto, ordena: «Todo expediente administrativo, de más de veinte páginas, deberá ser debidamente cosido».

No dice «cosido», sino «debidamente cosido».  ¿Qué debemos entender por «debidamente»?  Según la mejor práctica burocrática, el cosido es el debido cuando la moña se anuda por detrás.

Por otra parte, si aceptáramos que la moña quedase donde estaba, lo correcto hubiese sido dar vuelta el expediente de modo que su carátula quedara hacia abajo y también la moña. Pero, en ese caso, nadie podría saber de qué expediente se trataba, dado que no podría leerse de atrás hacia adelante.

Apenas transcurrido el fin de semana, el responsable del Sector Registro e Información de la Secretaría General de ANCAP, envió nuevamente la Memoria del Ente con la siguiente nota:

 «Señor Encargado de la Mesa de Entrada:

 El viernes 6 de setiembre Ud. devolvió las actuaciones referidas a la Memoria de ANCAP año 1990 por entender que el procedimiento seguido para el cosido de la misma no era el correcto.

 Remitimos nuevamente el asunto en las mismas condiciones porque entendemos que cumplimos con lo establecido en el Decreto 640/973 (Art. 94).

 Si su interpretación difiere de lo claramente dispuesto le solicito tenga a bien expresar por escrito su discrepancia».

Era el lunes 9 de setiembre de 1991. El Encargado de la Mesa de Entrada del MIEM se mantuvo implacable.  El mismo día y por nota manuscrita respondió:

«Mesa de Entrada del MIE

 Se cumple exactamente con lo enunciado precedentemente, pero se debe coser como está demostrado.»   

Y adjuntó una fotocopia de una moñita auténtica a la que agregó el siguiente texto:

 «Modelo de moño para atar expedientes».

No era posible hacer concesiones. ¿Qué importancia podía tener que el Ministro de Industria conociera la Memoria anual de un organismo como ANCAP, en comparación con la correcta disposición de la moñita de un hilo?  Había que ser muy cuidadoso.

Seguramente fue pensando en eso que ANCAP cedió. Desató los nudos y colocó la moñita en su «debido» lugar.

¿Resultado? Se gastaron sueldos de funcionarios y chóferes, vehículos y combustible, papeles y consultas. No se hicieron otras cosas por focalizarse en ésta. ¡Pero se logró el acto burocrático puro!

 

Nota: redactado con la colaboración de Enrique Alonso Fernández

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