Este disparate burocrático nos lo informó Simón Berkowitz, el activo Presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País durante el período 1989/1997.
En 1968 (Decreto 210/968) se creó el «Fondo de Estabilización del Precio del Aceite», aplicando un impuesto por kilo de aceite de girasol y de semillas de esta planta.
De 1969 a 1973 se supo crear un total de 7 tributos en base al aceite y, además, se amplió el alcance del Fondo a la lucha contra la plaga de palomas y cotorras que ocasionaban importantes pérdidas a la producción agropecuaria.

Por supuesto, se creó en 1972 una Comisión Honoraria de Lucha contra las Palomas y Cotorras.
Y finalmente en 1973 se unificó todo en el «Fondo de Lucha contra las Palomas y Cotorras y de Estabilización del Precio del Aceite».
Esos tributos no se actualizaban y en 1992 el peso ya había perdido tres ceros.
Berkowitz me explicó que registraban y acumulaban centésimos y periódicamente depositaban un muy pequeño monto en Rentas Generales.
El Fondo recaudaba por año una cifra estremecedora: 300 dólares americanos.
La Comisión acabó en 1986. Pero en sus actividades de cierre hubo una omisión: se olvidaron de acabar con el Fondo y con los depósitos periódicos mínimos que debían hacer los particulares… hasta que Berkowitz informó esa omisión y en 1992 el Poder Ejecutivo dejó sin efecto, silenciosamente, el tributo que alimentaba el longevo Fondo.